Si no hay amor que no haya nada

por Violeta Moraga

Comenzó en Bariloche la IV edición de NAVE de No Ficción, el festival que organiza la Fundación de Periodismo Patagónico. Hasta el sábado 7 de noviembre, un encuentro que es un viaje.


Noviembre 2026

Sorteando los desafíos de toda aventura, Nave de No Ficción soltó amarras este jueves, como aquel barco mitológico que navega en la noche con una fiesta que, aún antes de comenzar, nunca quiere terminar. Talleres, charlas, una muestra de fotografía, presentaciones de libros, documentales, nutren y alimentan esta celebración para el periodismo, con oleadas que trascienden al festival y que van más allá, incluso, de lo que sucede a lo largo de estas jornadas.

Ayer el festival abrió su IV edición en la sede Malvinas Argentinas de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) en Bariloche. Desde temprano el edificio vio interrumpido su ritmo habitual, participantes de distintos puntos del territorio y países hermanos llenaron las aulas. La periodista chilena Carolina Rojas dio un taller para repensar el reporteo como una práctica situada; Ezequiel Epifanio, licenciado en comunicación audiovisual, desarrolló una clase de podcast narrativo; y el escritor y periodista Juan Carrá invitó a pensar cómo una escena narrativa nace a partir de un archivo.

Por la tarde, NAVE tiene base a orillas del Nahuel Huapi. Al inicio de las actividades, Santiago Rey, presidente de la Fundación Periodismo Patagónico, dijo: “Queremos que haya una apropiación colectiva, dinámica y militante del festival”. El deseo se vio rápidamente cumplido: se sumaron al encuentro periodistas, cronistas, estudiantes, académicos, artistas, investigadores, vecinos con distintas trayectorias y bagajes que nutren el intercambio. Medios de comunicación de la Patagonia como de otros puntos del país e incluso de Chile, también dijeron presente.

Nave permitió en sus primeras horas volver a interpelarnos por el sentido del periodismo y la comunicación, alentando a la fuerza del entramado que se construye día a día y se potencia en este encuentro.

Los días previos, Puerto San Carlos se veía como la pista de patinaje que fue hace algunos años, pero el jueves cobró vida rápidamente: una charla en círculo, con el intercambio de experiencias de comunicadores y comunicadoras venidos de distintos puntos animó el encuentro. Bajo la invitación de acercarnos a los Sentidos y desafíos del periodismo patagónico, la Fundación y colegas de la región debatieron sobre los horizontes, las dificultades, aciertos y la importancia de construir una red para contar el sur de Argentina y Chile, donde surgieron distintas inquietudes alrededor de cómo nos miramos y divulgamos las historias mínimas, cómo contamos lo que ya fue contado, se preguntó por la narrativa de las historias no oficiales y llamó a construir en los márgenes sin ser marginales. Afloró también la importancia de la práctica periodística cuando se vuelve un acto colectivo vivo. El impulso de armar medios potentes para amplificar las agendas también se debatió y, por supuesto, se expuso la dificultad de sostener medios sin recursos.

En otro momento, el Laboratorio de Periodismo Patagónico presentó los resultados del Mapeo de medios del Sur del continente, actividad que contó con la presencia de Anselmo Torres, rector de la Universidad Nacional de Río Negro. En este marco, se mostró el relevamiento de 83 medios, donde, a pesar de las diferencias que puedan existir en el territorio, hay un universo muy similar de complejidades y de realidades.

Entre una charla y otra, las voces de los participantes revalorizan este espacio. “Desde la primera edición de Nave participo de una forma bastante intensa: Nave es muy importante para conocer otras voces, otras opiniones, escuchar lo que está pasando en el periodismo para reconocernos, para invitarnos también a leer cosas nuevas. Es una apertura de cabeza. Tenemos la oportunidad de venir y conocer esto gracias al gran esfuerzo que hace la Fundación y es algo maravilloso, también poder mostrar muchas cosas muy valiosas que se hacen acá”, dijo Soledad Anselmi, periodista y comunicadora de Bariloche. “Me parece importante este espacio de encuentro en la Patagonia. En general no tenemos mucha oportunidad de asistir a eventos con este tipo de programas. Celebro que el encuentro sea un poco más al sur”, señaló por su parte la comunicadora Agostina Valentino y su compañera Victoria Freire, también de esta ciudad, agrega: “Poder encontrar espacios de formación, que no hay muchos acá históricamente, y encontrarse con otros colegas permite nutrirse y formarse. Nave cada año viene mejor”.

A continuación, se dio lugar a una charla entre Marina Abiuso, Agustina Paz Frontera y Camila Vautier, tres periodistas que abordaron temas tan complejos como periodismo y feminismo a través de los propios recorridos y experiencias, y, sobre todo, con preguntas abiertas que lejos estuvieron de sacar conclusiones o cerrar debates.

La tarde siguió con una charla entre Pablo Bernasconi, Maxi Guerra y Migue Roth, que desarrollaron formas de comunicar en distintos formatos, y donde se habló, entre otras cosas, de la capacidad que tiene la imagen para comunicar de forma amable a la mente de otra persona. “La situación que tienen los periodistas, y los que generamos una observación sobre la realidad y manejamos códigos sobre la información, siempre está en ese estado de sostener una mirada lo más honesta posible”, dijo el ilustrador Pablo Bernasconi. “Tenemos una intencionalidad con cada trabajo que presentamos. El periodismo como tal es intencional”, agregó Roth.

Con el caer del sol la jornada continuó dando lugar a un emotivo encuentro en el escenario, al que se subieron Pablo Grillo y Cora Gamarnik, sumándose Willy Pregliasco, físico e investigador del CONICET que vive en Bariloche y es reconocido por su trabajo pionero aplicando la física a la reconstrucción forense de hechos de violencia institucional y represión estatal. Gracias al análisis pericial que él realizó, pudo determinarse quién le disparó al fotoreportero aquel proyectil de gas lacrimógeno que cambió su vida para siempre el 12 de marzo del 2025 mientras cubría una marcha de jubilados en la ciudad de Buenos Aires.

“Me siento un rockstar”, dijo Pablo Grillo. Habló abiertamente y conmovió hasta la última persona de la sala, que escuchaba expectante. “No estoy acostumbrado a que me saquen fotos, yo soy el que saca fotos”, contestó con seguridad a la pregunta del público: ¿vas a volver a sacar fotos?: “Sí”. Gamarnik puso en contexto el trabajo de Pablo y la solidaridad que se tejió a su alrededor, “hemos logrado invertir quién mira a quién”, dijo a modo de cierre. Hasta el sábado 7 se puede visitar la muestra fotográfica de Grillo en NAVE.

Quienes asisten a las actividades no dejan de celebrar la posibilidad de este encuentro en el sur. “Es la segunda vez que vengo y me encantó la presencia de la universidad. En esto de construir redes y hacer trabajo colaborativo en un momento como este, me parece importante que la universidad esté presente, dando lugar en los espacios, colaborando en una investigación como la del mapeo que mostraron ayer. Todo es de mucha calidad y muy diverso: fui a los dos talleres vinculados al territorio y es muy distinto a lo que sucede en el lugar de donde vengo, hasta las palabras que se usan. Estoy muy contenta”, dijo Lucía Fernández Cívico, que vino desde Rosario, provincia de Santa Fe. Desde esta ciudad también vino la periodista María Cruz Ciarniello, de Enredando. “Autogestionamos un medio comunitario con otros compañeros y compañeras y vengo por primera vez al festival. Hice la Diplomatura de Narrativas creativas de No Ficción el año pasado y tenía muchas ganas de organizarme para estar acá, que no es fácil, porque estamos bastante lejos. No hay un festival de este tipo que se esté realizando específicamente sobre periodismo narrativo, lo estoy disfrutando muchísimo con todos los talleres, las charlas, las actividades, es un espacio de aprendizaje”. Asimismo, expresó la importancia de estos espacios que permiten conocernos. “A veces trabajamos medio atomizados y es importante poder conocer un poco lo que hacen otros colegas. Creo que esto sirve para fortalecer las redes de los medios, de quienes estamos en el periodismo y de quienes también pensamos a la crónica narrativa como un género válido y necesario para poder seguir contando historias. También nos provee herramientas, recursos, contactos, vínculos y saber que no estamos solos ni solas haciendo esto”.

Natalí Ormazábal vive en El Chaltén y siempre viene a NAVE. “Quedé movilizada con lo de Pablo Grillo, soy fotoperiodista y me llegó un montón, además admiro mucho a Cora. Esto que pasa en la Patagonia no pasa en otro lado del país, es muy importante y motivador”. Eduardo Carbajal es de El Bolsón: “Me parece muy bueno para escuchar, pero también para encontrarnos, muchos estuvimos haciendo la Diplomatura desde distintos lugares y todos estos meses conociéndonos virtualmente y encontrarnos y ponerle cuerpo a las caras y todo lo que se va charlando me parece muy importante”.

El cierre a salón lleno estuvo en manos de Marcelo Figueras, quien dio una charla que nos remontó a la vida y la música del Indio Solari, para recordarnos: si no hay amor, que no haya nada.