La universidad sale a la pista
por Violeta Moraga
Una experiencia inédita en la Argentina: la industria del entretenimiento se asocia con la UNRN y profesionaliza el trabajo de los DJs en Bariloche.

Las luces se apagan abruptamente. La oscuridad coincide con el momento exacto de la última nota. Desde la cabina el DJ observa la marea: una ola crece. La multiplicidad de cuerpos se agita, la intensidad llega al límite; estalla un flash que alumbra los rostros sonrientes de cientos de chicos y chicas que levantan las manos. Los parlantes eyectan el sonido contenido que rebota sobre los cuerpos que se elevan. La pista está llena. El diálogo es invisible, pero funciona como si un mago largara un hechizo. No es fácil. Es, dirá Gabriel Marcuzzo, saber leer la pista.
Marcuzzo fue disc jockey de la disco ByPass de Bariloche durante veinte años, pasó de ir en busca de los vinilos más novedosos a la liviandad de un pendrive. Es guardián, aunque él no lo dirá así, de un eslabón clave: la experiencia. Eso es precisamente lo que trasmitió como coordinador del primer curso formal para DJs de la ciudad, organizado entre la sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y Alliance (empresa dueña de las discotecas ByPass, Cerebro, Genux y Roket) a cargo del financiamiento.
Fue una experiencia inédita en Argentina, de articulación entre el sector universitario y la industria del entretenimiento vinculada al turismo estudiantil, que supone un flujo de 140 mil jóvenes al año, casi la población de Bariloche.
“Consideramos importante involucrar a la universidad en el desarrollo económico de la ciudad. El turismo estudiantil es uno de los sectores más significativos, inclusive en los peores momentos se mantuvo presente. Es un segmento, además, que derrama en otros sectores como transporte, alimentos, restaurantes, indumentaria, hoteles”, dice Diego Aguiar, vicerrector de la Universidad.
Dentro de las políticas de la universidad esta propuesta pertenece al área de formación continua. Un curso corto que formó en competencias específicas. Aguiar dice que en una reunión el presidente de Alliance manifestó que siempre necesitaban DJs y surgió la idea de articular entre los dos espacios para formar una primera cohorte
La intención fue “profesionalizar una actividad donde muchas veces la formación inicial es informal o recreativa” señaló al portal de la UNRN el empresario Roberto Bruzzone, presidente de Alliance.
“Las discotecas tienen seis u ocho cabinas y se requieren personas capacitadas para un mercado de alta rotación. Es como un trampolín: una de las últimas personas que estuvo en ByPass hoy está girando por el mundo con Fuerza Bruta”, dice Marcuzzo que hoy, ya retirado y con 60 años, sigue siendo un referente histórico, y aunque no antes había estado frente a un aula, de uno u otro modo, formó gente: muchos DJs que hoy están trabajando pasaron por su cabina.
La convocatoria tuvo muy buena repercusión: cuando se lanzó la universidad recibió más 150 consultas. Entre los inscriptos se realizó una selección, ya que la intención era ofrecer una formación personalizada. Después de tres meses intensivos, con encuentros de dos horas dos veces por semana, diez estudiantes recibieron sus certificados tras realizar una demostración de las destrezas y las herramientas que habían adquirido.
Hubo alegría, confianza para mostrar lo propio, entusiasmo por los antes y los después en el proceso. Hubo quien en mitad del curso, incluso, se compró su propia controladora, poniendo manos a la obra. Señalando el camino.
Matias Laurin (La Vedette es su nombre artístico), tiene 40 años, desde hace más de siete que se dedica a pasar música en eventos y shows. Cuando vio la convocatoria se anotó enseguida. Aprendió a pulir la ecualización, el armado de carpetas con la música que quería pasar, a no saturar las entradas y las salidas, enganchar en la línea de tiempo justa, todos aparentes detalles que hacen a la magia que después vibra en lo que no se ve. “Empecé a sonar mejor”, dice ahora Matias y agrega: “ser DJ no es solamente apretar play y pausa, lleva un trabajo técnico, que es poner temas, leer la pista. Las personas que nos acompañaron se abrieron desde el día cero, se entregaron al cien por ciento para explicarnos todo".
A Gabriel Mancuzzo lo acompañaron como docentes Ariel Valle, ex-DJ de Grisú, y DJ actuales como Santiago Diehl y Alejandro Matuz.
Con 16 años Sofía Haluska cursa el secundario en el Instituto Primo Capraro. Al otro lado del teléfono, cuenta que comenzó a practicar con una consola chica que le prestó su hermano. Para su fiesta de 15 -alentada por su padre- preparó junto al DJ Dani Fuentealba un set de 20 minutos. Después de eso, se siguió formando con tutoriales hasta que se enteró de la capacitación por una publicación en redes. Fue la única mujer que participó de la formación. “Pensé que me podía sentir incómoda, pero me sentí muy respetada por mis compañeros. Antes eran más los DJ varones, pero eso está cambiando”.
Lo cierto es que cada vez más mujeres irrumpen en la escena, uno de los nombres que circularon por estos días fue el de la DJ Shei, santacruceña -radicada en México- que fue elegida para animar las World Cup Zones del Mundial FIFA 2026.
Las primeras clases, cuenta Sofía, eran más teóricas. Luego vino la parte práctica, donde cada uno se empezó a soltar con su forma. “Después de la capacitación me puse en contacto con algunos DJs para ir en temporada a ver cómo funciona todo. Me encantaría dedicarme a esto, y ya se abrieron algunas puertas. La verdad es que fue una muy buena experiencia, siento que aprendí un montón”.
La diversidad de participantes en este curso, con edades que variaron entre los 16 y los 65 años, dio cuenta de una actividad que no distingue edad. De un modo u otro, como coinciden las distintas voces, la música atraviesa todas las vidas. La escena de multitudes en Plaza de Mayo movidas de la mano del sacerdote y DJ portugués Guilherme Peixoto es también una postal que habla de estos cruces sin fronteras.
“Hubo mucho entusiasmo a lo largo de todo el curso”, retoma Gabriel Marcuzzo. “Hicimos algunas reuniones entre nosotros, llevando gente, como para que tuvieran la experiencia de poner música. Después les hicimos escuchar sus primeras mezclas, comparadas con las últimas y se reían. La gran oportunidad que también se les brindó es que hubo varios eventos, entonces todos podían venir a la cabina. Hay un montón de cosas más allá de la técnica, como aprender a hacer una lectura de la pista para saber si lo que estás haciendo está bien o tenés que ir para otro lado, si tenés que subir o tenés que bajar. Todo eso te lo da la experiencia”, sigue el histórico referente.
Hay otro factor importante: cada noche es única y aunque se pueda prever parte de lo que luego se puede exponer, siempre está el factor de la particularidad de cada pista. “No es lo mismo un público que llegó a Bariloche ese día, y tiene toda la energía, que un público que está en su séptima noche. La energía es totalmente distinta. Tenés que informarte cómo va a estar armada tu noche y a medida que van entrando tenés que ir haciendo pruebas con distinto tipo de música. No podés tener una playlist y decir: arranco y sigo con mi lista”.
Las épocas cambian. Con décadas de experiencia, Marcuzzo recuerda cuando elegían la música que iban a poner y entre los temas había muchas novedades que nadie conocía. “Hoy es distinto. Los chicos tienen mucha información, hay difusión de una gran diversidad de música por distintos medios, entonces, exigen lo que quieren escuchar. Nosotros veníamos del vinilo que eran dos bandejas y un mixer. Hoy tenés unos equipos que son totalmente tecnificados. Vas a trabajar y te llevas un pendrive en el bolsillo y 30.000 temas”.
Pero no solo entra en juego la música. Hoy los shows también incluyen luces, pantallas, elementos que se sincronizan a la perfección. “No es simplemente ver una pantalla, sino ver un show multimedia completo. Tenemos la idea de incorporar ese aspecto en un próximo curso. En este que pasó, nos centramos en los programas estándar: pueden ir a cualquiera discoteca de acá, del país o del mundo conociendo este programa”.
La ciudad de Bariloche, además, tiene una mística especial. Las salidas a discotecas emblemáticas como By Pass (que acompaña a generaciones enteras desde los años 80) son un sueño construido a lo largo del tiempo. Para quienes viven aquí, la postal de los grupos a quienes el frío de la noche no les hace mella es habitual pero siempre disruptiva. Brillos, disfraces, atuendos de punta en blanco, avanzan con la fuerza de la alegría en ese quiebre que marca el fin de una temporada y el inicio de otra. En las puertas de los boliches la noche parece siempre un estreno. “Los chicos están los últimos tres años de secundaria planeando y pensando en su viaje, que es 80% noche. Es muy fuerte la imagen de las discotecas y la energía que eso genera. Además de esa mística, tecnológicamente siempre la ciudad marcó una gran diferencia”.
“El arte del DJ en general es pasar música. Uno como artista, como músico, hace una propuesta y el público la recibe o no, pero como DJ no podés dejar afuera al público”, dice por su parte Juan Esteban León, director del Ciclo de Complementación Curricular de la Licenciatura en Diseño Artístico Audiovisual de la sede Andina de la UNRN, quien también fue docente de este curso: realizó la formación en introducción a Resolume, un software que permite mezclar contenido visual en vivo, aplicar efectos, sincronizar proyecciones al ritmo de la música y realizar video mapping.
“El set nunca puede ser rígido porque pasan cosas. Hay que contar con recursos previsualizados, escuchados, tener siempre un plan. Si el público te está pidiendo algo que está en tendencia, sobre todo en el nicho viaje de egresados, tenés que ofrecerles lo que ellos realmente quieren, podés meter cosas que tal vez no conozcan, pero no puede ser esa la línea principal”, continúa León, diseñador de imagen y sonido, graduado en la FADU-UBA y especialista en comunicación digital audiovisual por la Universidad Nacional de Quilmes.
“Fue muy interesante dar el curso en ByPass. Es importante esa experiencia real en el entorno específico, donde potencialmente los DJs puedan desenvolverse en el futuro. La tecnología que en esa disco manejan es una tecnología muy avanzada, muchos de los equipos no existen en otros lados de Sudamérica”, señala y también destaca la importancia de entender que el ámbito académico se interrelaciona todo el tiempo con los sectores privados y con otros sectores, otros ámbitos. “El arte del DJ es algo muy lindo, porque uno puede tener conocimientos musicales, o no, pero sobre todo hay una característica que es la curiosidad”, dirá.
Y es posiblemente en esa curiosidad que cada quien irá construyendo su huella, que muchas veces comienza de manera individual, por el propio interés, pero que también, necesariamente, se va tejiendo en comunidad. Esa comunidad de artífices capaces de ponernos en movimiento haciendo uso de algo que está siempre, de una u otra forma, presente en nuestras vidas, como es la música. Y así como no hay dos noches iguales, cada DJ frente a su equipo se encontrará, en cada oportunidad, con la posibilidad de desplegar el poder de lo invisible.