“La recuperación de la memoria es un ejercicio ciudadano”

por Emiliano Favatier

Testimonio de Carolina Chiramberro, Jefa del Departamento del Archivo Provincial de la Memoria de Santa Cruz.

Marzo 2026

Conocí la historia de lo que había pasado en Santa Cruz durante la dictadura cívico-militar cuando ya era grande, cuando me fui de la provincia.

Quise estudiar Psicología en Córdoba, y como mis hermanos ya vivían y estudiaban en Olavarría y me mudé con ellos. Me anoté en el Profesorado de Historia, como no se completó el cupo, la carrera no arrancó. Así que empecé Comunicación Social y con los años me sumé a trabajar en la productora multimedial de la Facultad.

Un día de 2014 me ofrecieron ser registrante de juicios de lesa humanidad. Estuve encargada—junto a una compañera y un compañero— de filmar las audiencias de lo que fue, por ejemplo, el juicio Monte Peloni por los delitos cometidos en aquel centro clandestino de detención. Recuerdo el testimonio de Araceli Gutiérrez que me hizo estremecer. Y me hizo estremecer porque eran audiencias públicas —era un juicio oral y público—, pero para el testimonio de ella el tribunal solicitó a todos los presentes que se retiraran de la sala. Solo podían permanecer los imputados, la fiscalía, la parte querellante, los registrantes —que era mi caso— y el tribunal. Ahí me di cuenta de que las mujeres, particularmente en estos procesos de guerra social, civil, política —y en este caso en lo que son los procesos de genocidio— siempre somos botín, ¿no? Araceli Gutiérrez era una mujer explicando las vejaciones terribles a las que había sido sometida por las personas que estaban sentadas a su izquierda en el banquillo de acusados, frente a un tribunal lleno de varones, una fiscalía llena de varones. Y recuerdo que hicimos contacto visual y era encontrarnos como dos mujeres, tratando de contenernos en ese espacio gigante rodeada de varones: sus perpetradores, el tribunal que debía juzgarlos y la fiscalía que llevaba adelante la investigación y que la había citado a ella como testigo de lo que fueron las torturas y los secuestros en Monte Peloni.

Ahí también comencé a tener conocimiento de que había santacruceños que habían sido víctimas del horror.

Volví a Santa Cruz por cuestiones personales en 2018. Empecé a trabajar en la Secretaría de Estado de Derechos Humanos al año siguiente.

Creo que ningún documento me estremeció tanto ni me pone la piel tan de gallina hasta el día de la fecha como el expediente de 'La Perla' en relación al caso de Inés Magdalena Uhalde nacida en Puerto Deseado, Santa Cruz. A Inés Uhalde la ataban con sogas al paragolpe de un auto y la llevan arrastrando por un camino interno de tierra. Y con las piernas totalmente llagadas, que con el paso de los días se le fueron infectando, se le estaban gangrenando. Un testimonio dice que el represor Hugo Herrera fue a llevársela una vez más a la oficina para ser otra vez manoseada mientras ella lloraba y repetía 'no, no quiero ir'. A mí me toca fibras sensibles pensar en una piba de 20 años siendo violada sistemáticamente después de haber sido atada al paragolpe de un auto. Es terrible, es sencillamente terrible y desgarrador.

Y toda esa información que había podido obtener de curiosa y autodidacta en el marco de mi labor como registrante de juicios de lesa humanidad, se fue transformando en otra cosa.

Fui reconstruyendo las historias de estas personas vinculadas a Santa Cruz, o santacruceños y santacruceñas de nacimiento, como Daniel Alberto Toninetti, militante social y Director de Cultura de Santa Cruz, o Héctor Manuel Irastorza secuestrado en la ciudad de Puerto Deseado. Eso hizo posible no solamente conocer, sino reconocer identidades, biografías, trayectorias.

Y así armé nuestro archivo provincial, que ingresó a la Red Federal de los Archivos de la Memoria de Nación.

A 50 años del golpe no estoy pudiendo nomenclar el sentimiento que me atraviesa hace ya varias semanas, porque el proceso de memorialización es algo que jamás dejo de hacer. Estoy permanentemente buscando, tratando de incorporar alguna información que nos ayude, que pueda de alguna manera coadyuvar a fomentar, si se quiere, la reconstrucción de esta memoria social y compartida que es la memoria de Santa Cruz.

En este contexto social y político argentino, regional, latinoamericano con el advenimiento de los gobiernos de derecha, la memoria sigue teniendo un lugar primordial en lo que es la intención de no repetición de los genocidios.

Muchas veces se inscribe el ejercicio de la ciudadanía únicamente en el voto y yo creo que la recuperación de la memoria también es un ejercicio soberano y ciudadano.