¿Nación metió la cola en definición de la fórmula de Juntos?

No sólo la sospecha de una elección difícil influyó en el entramado de decisiones del oficialismo. También se puso en juego el vínculo entre Weretilenck y Macri.

12/07/2017
Río Negro

Pedro Pesatti (foto Facebook)

A través de distintos actores, el Gobierno Nacional presionó en la definición de la fórmula de Juntos Somos Río Negro. Y a ese poder de fuego, obedecieron, en parte, las dilaciones en la definición de los candidatos de JSRN. Nada tuvo que ver con una especulación comunicacional.

El entramado de las decisiones del oficialismo estuvo signado por la posibildad de un elección difícil en octubre y por presiones nacionales. Si bien la presunción de una posible caída de Juntos incidió en que el Gobernador Alberto Weretilneck evitara exponer a su Vicegobernador Pedro Pesatti -y en lugar de eso optara por dos figuras de menor peso electoral, Fabián Gatti y Mónica Balseiro-, Nación operó para que el Presidente de la Legislatura no fuera candidato.

El Diputado Nacional de Cambiemos, Sergio Wisky, jugó fuerte para que desde la Casa Rosada se presione a Weretilneck. Wisky encontró finalmente su lugar bajo la sombra del liderazgo nacional de Marcos Peña, como jefe de campaña electoral, y desde ese rol, ya pone en juego su propia proyección política, y su aspiración a ser candidato a Gobernador en 2019. Pesatti se convierte en un claro adversario: si se truncan las intenciones reeleccionistas de Weretilenck, el único dirigente de Juntos que, al menos hoy, tiene un nivel de conocimiento en las encuestas que le permitiría apostar a competir por la Gobernación, es precisamente el Vicegobernador.

Sergio Wisky (foto Carlos Mir - Patagonia Fotopress)

Los últimos sondeos no arrojaban una buena perspectiva para JSRN en las legislativas. Por debajo de Weretilneck la figura que podría haber traccionado mayor cantidad de votos era la del Vicegobernador. Sin embargo, “Nación ve con malos ojos que el gobierno de Río Negro lleve un candidato que reivindica el proyecto de Néstor Kirchner”, instaló Wisky a través de su jefe político más directo en Casa Rosada, Marcos Peña, para quien recabó recortes periodísticos y declarciones de Pesatti, elogiosas con el proceso político que puso en marcha Néstor Kirchner en 2003.  

Con esos datos, Peña le reprochó a Weretilneck las “declaraciones kirchneristas” de Pesatti, y las definiciones de la fórmula se ordenaron. 

Oportunamente, Weretilneck sólo opuso reparos electorales a un acuerdo global con el macrismo, y se reservó la posibilidad de construir su “movimiento” provincial de Juntos Somos Río Negro, al margen del influjo nacional. Pero en la práctica, Nación habría terminado forzando el perfil del primer candidato de Juntos. 

Después del 10 de diciembre, en caso que Juntos logre una banca en Diputados, Weretilneck, con un equilibrio pragmático, evaluará acompañar o no las medidas que el Presidente requiera, y evitará sumarse al bloque de Gobernadores del PJ-FpV que reclama medidas federales, o una discusión de fondo del reparto de recursos. Pesatti habría estado demasiado cercano a esa última mirada, y alejado de lo que necesita el macrismo para juntar voluntades en la Cámara Baja.

Si bien Pesatti fue crítico de la última etapa del kirchnerismo, en sus declaraciones públicas siempre se inscribió dentro de las ideas del peronismo clásico que Kirchner reactualizó a partir de 2003, cuando inauguró una etapa de crecimiento económico con inclusión social, y puso como eje de las políticas públicas la recuperación de la economía, a partir de una fuerte intervención del Estado. 

Bajo esa mirada de aquel proceso político, en cada oportunidad que tuvo, Pesatti se mostró reactivo a las medidas del Gobierno de Macri, y opuso reparos discursivos. La crítica más reciente la dirigó a la posible implementación del Fondo del Conurbano Bonarense, que mereció una réplica belicosa por parte de Wisky. 

En todo caso, con los datos que aportó Wisky, Nación previó que no sería conveniente incluir a un “kirchnerista” en la Cámara Baja. 

Marcos Peña (www.lanacion.com.ar)

Fue en ese contexto que, según confiaron a En estos días fuentes con acceso directo al Vicegobernador, Pesatti definió declinar la propuesta de la candidatura a Diputado Nacional. Dicho de otro modo, Pesatti optó por preservar el vínculo que Weretilenck mantiene con el Gobierno Nacional, y dio un paso al costado. 

Las mismas fuentes, dedujeron: “Pedro (Pesatti) pensó que en vez de ayudarlo a Alberto (Weretilneck) podía perjudicarlo, y él siempre priorizó ese vínculo”, con el Gobernador. 

Pesatti no quiere perder su identidad peronista, y es quién dentro del “albertismo” reclama más distancia del macrismo. Entiende que Weretilenck está obligado a sobreactuar que no será “oficialismo ni oposición”, e insiste en tomar distancia del “gobierno de gerentes”, como lo definió oportunamente. 

”Apoyé a Kirchner cuando era precandidato a toda precandidatura, y tenía dos por ciento de intención de votos, aunque luego el kirchnerismo como estructura política jamás me tuvo en cuenta en absoluto, y mandó a amigos míos de toda la vida, como César Miguel, a que no me votaran como vicegobernador de la provincia”, repite Pesatti a quien quiera oírlo.